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Zapatero en su intervención
Zapatero en su intervención
Madrid, 16 de diciembre de 2009

Intervención de Zapatero para exponer las prioridades de la Presidencia española de la Unión Europea

El Presidente del Gobierno comparece ante el Pleno del Congreso de los Diputados para informar sobre los resultados del Consejo Europeo
12/01/10
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Señoras y señores diputados,
Comparezco para informarles sobre las conclusiones del pasado Consejo Europeo de los días 10 y 11 de diciembre, y también para exponerles cuáles van a ser las prioridades de la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea en el primer semestre de 2010, una Presidencia cuya agenda vendrá marcada por la aplicación y el desarrollo de las propuestas aprobadas en el último Consejo Europeo y, muy especialmente, por la singularidad del actual momento político que vive la Unión.
En estas últimas semanas hemos celebrado acontecimientos de relevancia histórica: ha entrado en vigor el Tratado de Lisboa; se ha procedido a los nombramientos del Presidente Permanente del Consejo, señor Van Rompuy, y de la Alta Representante para Asuntos Exteriores, señora Ashton, y el Presidente de la Comisión, señor Durao Barroso, ha hecho pública su propuesta para la composición de la nueva Comisión.
El proyecto europeo entra, así, en una nueva etapa de su historia política, con un nuevo marco jurídico y con nuevos instrumentos. Se abre ante nosotros un período cargado de expectativas que exige un impulso político fuerte.
Con esta atmósfera de transición se desarrolló el pasado Consejo, todavía bajo Presidencia sueca, pero ya con una intervención del Presidente Van Rompuy y la asistencia de la Alta Representante en las sesiones de trabajo.
El Consejo tuvo una especial importancia por la proyección de futuro de sus principales conclusiones: abordó los asuntos institucionales relacionados con la plena aplicación del Tratado de Lisboa; analizó la evolución de la situación económica, financiera y del empleo; fijó la posición de la Unión Europea en la Conferencia de Copenhague sobre Cambio Climático; adoptó el Programa de Estocolmo para el desarrollo del Espacio Europeo de Justicia, Seguridad y Libertad en el período 2010-2014; reiteró la importancia de la cooperación con los países del Este y de la región mediterránea, y adoptó declaraciones sobre Irán y Afganistán.
En los aspectos institucionales, el Consejo valoró muy positivamente la adopción, bajo Presidencia sueca, de normas básicas para la aplicación del Tratado como el Reglamento Interno del Consejo Europeo y el Informe inicial sobre el Servicio Europeo de Acción Exterior. Y también reiteró que la normativa necesaria para la puesta en marcha del Servicio Europeo de Acción Exterior deberá ser aprobada durante nuestra Presidencia, antes de finales de abril de 2010, y pidió a la Comisión que presente cuanto antes una propuesta sobre la Iniciativa ciudadana con vistas a su adopción en el primer semestre de 2010.
Para España resulta muy relevante que se hayan fijado unos plazos vinculantes para la aprobación de estas normas durante nuestra Presidencia, como también lo es que se haya impulsado la consulta al Parlamento y a la Comisión sobre la propuesta española de un Protocolo para la rápida y plena incorporación a sus escaños de los eurodiputados adicionales que contempla el Tratado de Lisboa, y que, como saben, son cuatro en el caso español.
Señorías,
Este Consejo de diciembre ha tenido un contenido marcadamente económico con dos asuntos centrales: el análisis de la situación económica, financiera y de las medidas coyunturales y estructurales para la salida de la crisis, y la preparación de la posición europea para la Cumbre de Copenhague en torno al Cambio Climático.
Hemos analizado las medidas extraordinarias de apoyo a la actividad económica y al sector financiero, que pusimos en marcha de forma coordinada todos los países hace un año y que han sido cruciales para limitar la caída de la actividad económica y dar estabilidad al sistema financiero.
La Comisión ha destacado que España ha sido uno de los países con mayor esfuerzo fiscal frente a la crisis en 2009 y cuyo plan tendrá un mayor impacto sobre la actividad y el empleo; valora positivamente nuestro esfuerzo en inversión productiva y destaca el aumento de los recursos destinados a eficiencia energética y del gasto en I+D+i en 2009, así como las medidas para favorecer la innovación en sectores como el del automóvil o las energías limpias.
En el Consejo se ha constatado que las medidas adoptadas, tanto por los Estados miembros, como en el marco comunitario, han permitido que la economía europea se sitúe en la senda de la recuperación, aunque debamos seguir siendo prudentes sobre el ritmo futuro de la misma.
El crecimiento económico todavía tiene que consolidarse y alcanzar el vigor suficiente para crear empleo. Es también necesario que se estabilice el sistema financiero, de forma que el crédito vuelva a fluir con normalidad hacia las empresas y las familias, y que las medidas de apoyo público a la actividad sean progresivamente reemplazadas por la iniciativa privada. El reto consiste en diseñar la retirada de los estímulos presupuestarios y de las medidas de apoyo al sector financiero, atendiendo a las circunstancias de cada Estado miembro y sin poner en riesgo la recuperación económica.
Mientras, en la Unión seguimos trabajando en la mejora de la supervisión financiera, que resulta crucial para evitar que se repitan los excesos del pasado. Se ha acordado la creación del Sistema Europeo de Supervisores Financieros para la banca, los seguros y la bolsa. Estas nuevas autoridades, junto con el Consejo Europeo de Riesgo Sistémico, constituyen los pilares fundamentales del nuevo marco de supervisión, que esperamos poner en marcha tan pronto como sea posible en 2010.
El Consejo, además, ha hecho un llamamiento al Fondo Monetario Internacional para que considere diversos instrumentos con el fin de que el sector financiero comparta adecuadamente con la sociedad sus beneficios y sus riesgos, tanto en los tiempos de bonanza, como en los momentos de dificultad. Estos instrumentos podrían incluir desde exigencias de capital a nuevas fórmulas impositivas, como una tasa mundial sobre las transacciones financieras, en torno a las cuales el Consejo Europeo se ha mostrado por primera vez favorable a la misma.
En el ámbito de las reformas estructurales el Consejo abordó la Nueva Estrategia para el Crecimiento y el Empleo, que debe sustituir a la Estrategia de Lisboa, con el acuerdo por parte de todos los Jefes de Estado y de Gobierno para que constituya no sólo un elemento para transformar a medio plazo la economía europea, sino un revulsivo para acelerar la recuperación.
Sobre el segundo tema de este apartado económico, el Consejo ha reforzado la posición de la Unión de cara a la consecución de un acuerdo mundial contra el cambio climático. Es una auténtica oportunidad para transitar hacia un nuevo modelo de crecimiento sostenible, menos intensivo en energía fósil, basado en el ahorro y la eficiencia energética, con bajas emisiones y alta innovación tecnológica; una oportunidad que, además, permitirá impulsar la recuperación de la actividad económica y del empleo. Por ello, la Unión va a desplegar una importante acción política en Copenhague para alcanzar un acuerdo ambicioso para luchar contra el cambio climático.
El Consejo reafirmó el compromiso de la Unión de incrementar su objetivo de reducción de emisiones al 30 por 100 para 2020, condicionado a esfuerzos comparables del resto de países, y comprometió 7.200 millones de euros para los próximos tres años para que los países en desarrollo puedan poner en marcha cuanto antes sus iniciativas de lucha contra el cambio climático. Se trata de un esfuerzo muy importante, al que España contribuirá con 125 millones de euros anuales, es decir, 375 millones de euros en el período 2010 a 2012.
Señorías,
En otro ámbito de actuación, el Consejo Europeo adoptó el Programa de Estocolmo para el desarrollo del Espacio Europeo de Libertad, Seguridad y Justicia durante el período 2010-2014. Es un texto importante para reforzar la ciudadanía europea, pues consolida un espacio único de acceso a la justicia, desarrolla la cooperación judicial y el reconocimiento de los actos jurídicos, y pone en marcha una estrategia de seguridad interior, la gestión integrada de las fronteras y la corresponsabilidad en las políticas europeas de inmigración y asilo. También aquí el Consejo Europeo fijó el objetivo de aprobar bajo nuestra Presidencia un plan de acción que desarrolle los principios generales del Programa de Estocolmo.
En el ámbito de la política europea de vecindad, se valoró positivamente el desarrollo de la Asociación Oriental de la Unión Europea con los países vecinos del Este de Europa y se subrayó la importancia de reforzar el diálogo y la cooperación con los países del Mediterráneo, estableciendo cuanto antes la estructura administrativa de la Unión por el Mediterráneo.
El Consejo también adoptó una Declaración sobre Irán, en la que expresa preocupación por el alcance de su programa nuclear, así como advierte de eventuales nuevas medidas si persiste en sus incumplimientos; y una Declaración sobre Afganistán, en la que se reitera el compromiso de la Unión por la promoción de la estabilidad en la región y porque el Gobierno afgano asuma finalmente su responsabilidad sobre la seguridad y el desarrollo del país.
Con especial satisfacción les informo de que en este Consejo se ha confirmado la creación de un Foro para la Europa Ultraperiférica, cuya sesión inaugural tendrá lugar durante nuestra Presidencia y que vendrá a reforzar la atención que Europa presta a estas regiones y, en nuestro caso español, a la Comunidad Autónoma de Canarias.
Señoras y señores diputados,
Antes del inicio del Consejo Europeo mantuve un encuentro con el Presidente del Consejo, señor Van Rompuy, y ayer mismo le recibí, como saben, en Madrid para seguir nuestras conversaciones. En ambas ocasiones le he transmitido el máximo apoyo de España. Hemos evaluado juntos la mejor forma de establecer una colaboración efectiva y bien coordinada durante nuestra Presidencia, y puedo asegurarles que existe la mejor disposición para impulsar concertadamente el nuevo marco institucional.
Somos, ambos, muy conscientes del valor de sentar un buen precedente sobre esta concertación institucional y también lo somos de la necesidad de prestar el adecuado apoyo y reconocimiento a la Alta Representante, con quien igualmente me he reunido con similar sintonía y deseo de recíproca colaboración.
Señorías,
Quiero ahora compartir con ustedes unas reflexiones sobre la situación de Europa y sobre las prioridades de la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea.
Será ésta la cuarta ocasión en que España asuma la Presidencia de la Unión. En cada una de las anteriores hubo que afrontar importantes desafíos, pero nunca como ahora habían coincidido una crisis mundial como la que afecta a la economía y un momento estratégico como el actual en el proceso de transformación de Europa. Esto confiere a nuestra Presidencia un significado singular y, en la misma medida, una mayor responsabilidad.
España ha trabajado muy estrechamente con Bélgica y Hungría para elaborar, de acuerdo con el Tratado, un programa conjunto para los próximos dieciocho meses, que se presentó en el pasado Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de los días 7 y 8 en Bruselas. Ha sido un ejercicio muy positivo, llamado a dar continuidad y coherencia a las actuaciones de las tres próximas Presidencias, pero, con todo, será la nuestra, nuestra Presidencia, la que deberá impulsar el proyecto de la nueva Europa en este momento de extraordinario significado político y de grave dificultad económica.
¿Cómo vemos nosotros la tarea? ¿Cuáles son los principales desafíos a los que hemos de dar respuesta?
Señorías,
Contamos con un marco jurídico reforzado para poner en marcha la Europa que necesitamos y ahora corresponde aplicarlo con determinación y con rigor.
Al mismo tiempo, la terrible experiencia de esta crisis económica y financiera nos confirma la necesidad de impulsar una mayor coordinación y una cooperación fuerte de las políticas económicas entre los países de la Unión para afianzar la recuperación, para promover una nueva etapa de crecimiento, para volver a crear empleo y para mantener altos niveles de protección social.
Asimismo, Europa está en condiciones de asumir una mayor presencia e influencia en todos los ámbitos geográficos y multilaterales de la escena internacional. Hay que avanzar en la unidad de acción, en el ejercicio de nuestra capacidad de mediación, en el compromiso con la prevención de conflictos y en la lucha contra la pobreza y la marginación.
Finalmente, Europa sólo será fuerte cuando lo sean todos sus ciudadanos, los ciudadanos europeos considerados como tales, lo que requiere dar nuevos pasos para desarrollar y hacer tangibles los derechos de la ciudadanía europea.
Pues bien, éstas con las cuatro grandes prioridades de nuestra Presidencia:
• La primera, e imprescindible, la plena y eficaz aplicación del Tratado de Lisboa, de la nueva realidad político-institucional de la Unión.
• La segunda, afianzar la recuperación económica en Europa y lanzar una nueva Estrategia de política económica común de la Unión Europea, que represente más política económica de la Unión Europea por encima de lo hasta estos momentos hemos conocido la tarea de coordinación en el ámbito de las políticas económicas. Para ello contaremos con un documento que significará el plan de la Estrategia de la Economía para el Crecimiento Sostenible hasta el año 2020, que se aprobará bajo Presidencia española y que se empezará a discutir a primeros de febrero en un Consejo Europeo informal y extraordinario, a partir del cual la Comisión elaborará un Informe que se aprobará, previsiblemente, en abril y que empezaremos a aplicar en la Presidencia española.
• La tercera prioridad es reforzar la presencia e influencia de la Unión Europea en la nueva realidad internacional.
• Y la cuarta, como decía, situar a los ciudadanos europeos en el centro de las políticas de la Unión, con iniciativas dirigidas a fortalecer los derechos y libertades de los europeos.
Señorías,
La plena aplicación del Tratado constituye un objetivo central y muy próximo a nuestra sensibilidad política. España, con el apoyo de esta Cámara, ha mantenido una actitud constructiva en el proceso de negociación del Tratado de Lisboa. Nos corresponde ahora poner toda nuestra capacidad política al servicio de su aplicación y desarrollo.
Como Presidencia, nos corresponde dirigir las diversas formaciones del Consejo y colaboraremos con el Presidente Permanente en la fijación del Orden del Día y en la formulación de las Conclusiones de los Consejos Europeos. Vamos a promover con diligencia la normativa necesaria para el desarrollo del Tratado y, en particular, la que establecerá el Servicio Europeo de Acción Exterior, que significará un auténtico cambio de lo que hoy supone la política de acción en el exterior de la Unión Europea. Y pretendemos, asimismo, consolidar una práctica equilibrada, que convierta a las Presidencias rotatorias en un instrumento eficaz y complementario de las nuevas instituciones comunitarias.
Señorías,
La crisis financiera global ha puesto de manifiesto la necesidad imperiosa de coordinar y cooperar entre las políticas económicas de los Estados y, de manera singular, entre los Estados de la Unión Europea.
Por muchas razones, esta coordinación, esta cooperación, es aún más pertinente en el ámbito de la Unión y el Tratado abre ahora nuevas vías para profundizar en ella. Y éste, sin duda, va a ser el gran tema de los próximos seis meses de la Unión Europea.
La cooperación y coordinación es, en sí misma, un elemento consustancial al crecimiento económico sostenible en Europa y en un mundo globalizado con una plena internacionalización de la economía, de interrelación de los sistemas financieros y de una creciente apertura de los mercados mundiales.
Por tanto, una nueva política económica de la Unión Europea repito una nueva política económica de la Unión Europea, con mayúsculas, no es sólo algo conveniente, sino que es una necesidad imperiosa si queremos que este continente, esta unión política, mantenga y progrese en el ámbito de su capacidad de crecimiento económico, de innovación y de mantenimiento del Estado de Bienestar.
Además, hay que intensificar esa cooperación con nuevas decisiones y nuevas acciones para afianzar la recuperación, para gestionar las estrategias de salida de la crisis e instrumentar una retirada progresiva de los apoyos al sector financiero y de los estímulos fiscales que nos permita restaurar el equilibrio en las cuentas públicas.
Los Estados miembros hemos hecho un esfuerzo fiscal sin precedentes para combatir los efectos de la crisis y tan convencido estoy de que hemos hecho lo que debíamos, y en el momento en que lo debíamos hacer, como de que hay que abordar, con todos los esfuerzos precisos, el proceso de consolidación fiscal que asegure cumplir, en todos los plazos establecidos, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.
Estamos también convencidos, Señorías, de que, para acelerar la recuperación y alcanzar lo antes posible un crecimiento generador de empleo, hay que seguir haciendo las reformas que nos permitan afrontar con éxito los retos pendientes a los cuales nos enfrentamos.
El primer reto, el más evidente y el que más impacto ha tenido en la actual crisis, es la globalización. Las economías avanzadas, y en particular la economía europea, se enfrentan a una intensa competencia en costes de las economías emergentes y a una perspectiva, a corto y medio plazo, en cuanto a la evolución demográfica de Europa con el resto de los continentes donde están las economías emergentes. La respuesta europea debe asumir estos dos factores como determinantes y sólo puede basarse en la mejora de nuestra capacidad innovadora.
Por ello, la Presidencia española impulsará la adopción de un Plan Europeo de Innovación ambicioso, que tomará en consideración las diferentes dimensiones de la innovación regulatorias, financieras y educativas y, por supuesto, un refuerzo de las políticas específicas de apoyo a la Investigación y el Desarrollo.
Un segundo reto es el cambio climático, un fenómeno ante el cual no podemos permanecer impasibles. Europa, en esta materia sí, está demostrando un claro liderazgo internacional y ha asumido ya compromisos de reducción de emisiones y utilización de energías renovables. Es preciso aprovechar esta transición hacia una economía baja en carbono para generar nuevos empleos y fuentes adicionales de crecimiento económico.
Por ello, la Presidencia española tiene como prioridad asegurar que la Unión Europea siga liderando al mundo en materia de lucha contra el cambio climático. Para ello trabajaremos para que el acuerdo que esperemos que surja de Copenhague este fin de semana se materialice cuanto antes en un tratado mundial que logre frenar el aumento de las emisiones de CO2 en el horizonte 2020, e impulsaremos diversas iniciativas tecnológicas e industriales para consolidar la posición de liderazgo europeo en la llamada economía verde.
Un tercer desafío es el de reforzar nuestro modelo social frente al envejecimiento de nuestra población y los estragos de la crisis, cuyos efectos se han dejado sentir con especial virulencia en el mercado de trabajo, y el nuestro, como se sabe, es uno de los más afectados. Una fuerza laboral formada y adaptada a las nuevas fuentes de crecimiento económico, que participe ampliamente en un mercado de trabajo moderno, es garantía del sostenimiento del modelo social europeo y de los sistemas de pensiones.
Por ello, la Presidencia española promoverá iniciativas para la mejora de la adaptación de las capacidades de los trabajadores a las necesidades del mercado de trabajo, la mejora de la calidad en la educación, la excelencia en las universidades y la formación continua.
La respuesta a los tres retos identificados, el económico, el medioambiental y el social, se enmarcará en una estrategia común para transformar la Unión Europea en el horizonte 2020.
La Nueva Estrategia de Crecimiento y Empleo, que se aprobará, como antes refería, bajo la Presidencia española, deberá plantear un número limitado de objetivos cuantitativos, estableciendo una visión compartida de la situación de la Unión Europea desde el punto de vista de la sostenibilidad productiva, medioambiental y social.
Finalmente, y he aquí la clave, la Nueva Estrategia de Crecimiento de la Unión Europea deberá establecer un mecanismo de gobernanza ágil, operativo y exigible al conjunto de la Unión y al conjunto de los veintisiete países, en el que participen los interlocutores sociales. Es preciso que el conjunto de la Unión se sientan actores de la Nueva Estrategia; no sólo los veintisiete Estados miembros, sino el conjunto de las instituciones de la Unión, a los que se debe dar capacidades y facultades para poner en marcha esos nuevos ámbitos de una política común y de una política de cooperación eficaz en materia económica.
En el mes de febrero, como antes señalaba, bajo Presidencia española, se celebrará un Consejo informal sobre la Nueva Estrategia de Crecimiento, que se aprobará en el Consejo Europeo de primavera. Será, pues, un momento en el que tendremos la ocasión de profundizar en el debate sobre las exigencias de esa nueva política económica de la Unión Europea, las grandes prioridades y a qué estamos cada país dispuesto a poner en común en manos de las instituciones europeas, como en su día estuvimos dispuestos a poner una moneda común o como ahora estamos dispuestos a hacer un sistema financiero común europeo. Será el momento de tomar decisiones que condicionen para muchos años el futuro del conjunto de las economías de la Unión Europea.
Señorías,
Como tercera prioridad de la Presidencia, nos hemos marcado el objetivo de reforzar el papel de Europa en la nueva escena internacional, como un actor dinámico en la promoción de estabilidad y progreso.
El nuevo Tratado y las figuras del Presidente del Consejo y del Alto Representante nos permitirán reforzar la imagen de unidad de Europa en el exterior, pero nos corresponde a todos dar un paso decisivo en la definición de una auténtica política exterior y de defensa común. España acepta este desafío y durante nuestra Presidencia intentaremos que Europa emita señales políticas en todos sus ámbitos de acción exterior, orientadas hacia una presencia más amplia, más significativa y más coherente en sus posiciones.
Celebraremos un amplio número de encuentros internacionales de gran calado: las Cumbres multilaterales previstas con América Latina y Caribe, y de la Unión por el Mediterráneo en Barcelona,, y las Cumbres bilaterales con Estados Unidos, Rusia, Canadá, Chile, Egipto, Japón, Marruecos, México y Pakistán.
Es imprescindible que las relaciones entre Europa y América Latina tengan una mayor entidad política y mayores contenidos. Corresponde a España liderar este salto cualitativo en la relación de la Unión con America Latina y nuestro objetivo es que en esta Presidencia consigamos impulsar en la Cumbre multilateral Unión Europea-América Latina la firma del Acuerdo de Asociación de la Unión Europea con Centroamérica y de acuerdos comerciales multipartitos con algunos Estados como Colombia y Perú, sin renunciar tampoco a reactivar las negociaciones entre la Unión Europea y MERCOSUR. Son tres objetivos de gran calado, difíciles y que van a exigir un gran esfuerzo, pero que tienen un fin, extraordinariamente positivo, de acercamiento y de integración entre América Latina y la Unión Europea, con lo que eso representa para España.
También vamos a promover el diálogo y la cooperación con los países del sur del Mediterráneo, de cuya estabilidad y prosperidad, como esta Cámara es bien consciente, depende, en gran medida, la estabilidad de Europa y, especialmente, la del sur de Europa. Es necesario conformar la estructura de la Unión por el Mediterráneo y poner en marcha su Secretariado General en Barcelona en este período.
Nos proponemos, igualmente, contribuir a que las relaciones de la Unión Europea con Estados Unidos alcancen el nivel al que podemos aspirar en la actual coyuntura histórica. Juegan a nuestro favor factores positivos como la mejor disposición de la nueva Administración americana, la colaboración con Estados Unidos en la actual crisis económica y la percepción de los retos globales comunes.
Asimismo, creemos que la Unión Europea necesita promover una relación más estable e intensa con Rusia, a través de una red de acuerdos que creen confianza y contribuyan a integrar mejor a este país como un actor constructivo y fiable en la estructura internacional. Intentaremos que la Cumbre con Rusia consiga avances significativos en temas clave como la energía, la seguridad y la facilitación de la movilidad.
En el continente asiático, España tendrá en su semestre la Cumbre con Japón, socio fundamental de la Unión Europea y país central para la estabilidad del continente.
Además, nuestra Presidencia desarrollará el Partenariado Oriental con los países de la frontera Este y promoverá la estabilidad en los Balcanes Occidentales y su perspectiva de integración en la Unión Europea.
Prestaremos, igualmente, especial atención a los procesos de adhesión abiertos, esperando que Croacia pueda culminar sus negociaciones en breve plazo y favoreciendo que Turquía, y los demás candidatos, sigan avanzando en las suyas.
Señorías,
La acción exterior de Europa no puede entenderse sin un profundo ejercicio de solidaridad con las poblaciones y los países más desfavorecidos. A tenor de la trayectoria seguida por el Gobierno de España en los últimos años, a pocos les puede extrañar que durante nuestra Presidencia velemos por el cumplimiento de todos los compromisos internacionales en la lucha contra el hambre y la pobreza, en la senda de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Señoras y señores diputados,
Nuestra cuarta prioridad son las políticas directas para los ciudadanos, las políticas de promoción de derechos y libertades.
Aspiramos a una Unión Europea en la que los valores de la libertad, de la justicia, de la solidaridad y de la igualdad se traduzcan en derechos positivos para nuestros ciudadanos y en la que su ejercicio sea cada día más amplio, más acorde con las nuevas realidades sociales y más eficaz en sus garantías.
Queremos que los europeos sientan que la Unión constituye, en efecto, un marco de referencia positivo para su vida diaria y para sus derechos y libertades, y participen activamente en este proyecto común. Para ello, la Presidencia va a promover iniciativas que refuercen y garanticen el ejercicio de derechos recogidos en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión. Asimismo, nuestra Presidencia impulsará la adopción de una propuesta para regular el procedimiento de Iniciativa Ciudadana, prevista en el Tratado de la Unión, que abrirá un nuevo cauce de participación a los ciudadanos en el proceso legislativo de la Unión Europea.
Señorías,
La igualdad efectiva entre mujeres y hombres constituye una de nuestras prioridades internas y lo será también en el desarrollo de nuestra Presidencia europeas. Por ello, vamos a poner en marcha la elaboración de un Plan europeo de Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres para el período 2011-2015, con especial énfasis en las cuestiones que afectan al mercado de trabajo.
Otro objetivo central será proseguir la lucha a favor de la erradicación de todas las formas de violencia de género, como un nuevo compromiso europeo. Propondremos dos iniciativas al respecto: la creación de un Observatorio Europeo de Violencia de Género y la adopción de una Orden Europea de Protección, que extenderá a todo el territorio de la Unión las medidas de seguridad adoptadas por un órgano judicial de un Estado miembro.
Iniciaremos también el proceso de adhesión de la Unión Europea al Convenio Europeo de Derechos Humanos y aprobaremos el Plan de Acción del Programa de Estocolmo sobre el Espacio Europeo de Libertad, Seguridad y Justicia, con medidas que, como he dicho, tendrán un considerable impacto en la seguridad de nuestros ciudadanos.
Señorías,
Sabemos que la gestión de la inmigración constituye uno de los grandes desafíos de Europa y la evolución demográfica, uno de los grandes retos de su futuro económico y de su bienestar. Lo sabemos bien los que hemos intentado contribuir en los últimos años a dar contenido a la política europea sobre inmigración. Y lo haremos ahora en sus diversas dimensiones, desde la integración y cooperación con los países de origen y tránsito, hasta la lucha sin cuartel contra las mafias que explotan la desesperación de los más humildes.
Por tanto, Señorías, aplicación fiel y decidida del nuevo Tratado de Lisboa, de la nueva realidad política europea; cooperación para una nueva política común europea; refuerzo de la Unión como un actor político decisivo en las relaciones internacionales, en la globalización; una continua mirada a los ciudadanos europeos para extender sus derechos y libertades, de manera singular el principio de igualdad entre hombres y mujeres.
Éstos serán los cuatro ejes de la nueva Presidencia española de la Unión, que ejerceremos a partir del próximo 1 de enero; cuatro prioridades, cuatro grandes prioridades, que sintonizan con las convicciones de la gran mayoría de nuestros ciudadanos representados por los Grupos de esta Cámara; cuatro grandes objetivos en los que, avanzando como europeos hacia una Unión cada vez más integrada y más perfecta, avanzaremos también como españoles; cuatro aspiraciones exigentes, como el propio momento exigente que vive la Unión Europea.
Para abordar estas cuatro prioridades solicito hoy de nuevo su colaboración, la colaboración de todos los Grupos Parlamentarios. El Gobierno agradece el respaldo unánime que los Grupos Parlamentarios han dado a una proposición no de ley sobre los objetivos para la Presidencia española de la Unión Europea. El Gobierno considera que es un fortalecimiento de la posición en nuestra tarea para lograr y alcanzar los objetivos planteados, y el Gobierno compromete su máxima disposición a la información, al debate y al compromiso para llevar adelante la tarea de ejercer la Presidencia rotatoria española de la Unión Europea; una tarea de Estado y una tarea de todos, que afrontamos con el objetivo de servir los intereses europeos, en primer lugar, y los intereses españoles, es decir, los mimos intereses.
Muchas gracias.

 


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